La amabilidad en Buenos Aires
En Buenos Aires la amabilidad no ocupa el primer lugar entre nuestras prioridades, algun porteño que otro, cada tanto, deja ver el ser humano que lleva dentro y; cede asientos en bondis y subtes, deja pasar a los viejos en la escalera mecánica del subte, y/o ayuda a alguna que otra persona que tiene que subir un cochecito de bebé o changuito por la escalera del subte.
Pero la amabilidad en Buenos Aires tiene patas cortas. Si te corrés para dejar pasar primero a una pareja de ancianos que quiere subir la escalera mecánica, ¡Fuiste! Una vez que pasaron los viejitos se te meten adelante un promedio de tres a cuatro personas. Si cedés el asiento ¡Fuiste! Seguramente cuando la chica embarazada se baja, alguien te gana el asiento. Una sola vez pasó que me dijeron: "No no, sentate que estabas vos".
Ahí es cuando se acaba la amabilidad. Ahí es cuando la sensación de ser Humano se convierte en ser Otario. Donde la cultura canuta porteña sale a la luz. El amable es un logi, un ser débil del que hay que aprovecharse. Esa es la posta. Eso se ve todos los días. Haga la prueba, sea amable y viva en carne propia el boludeo porteño.


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